miércoles, 13 de noviembre de 2013

Presiones

Me siento bien y mal al mismo tiempo, la escuela influye tanto en mi estado de ánimo que no puedo estar cómoda ahora que he faltado dos días a clases, regresando tendré que hacer todo lo que me falta y eso significa menos tiempo para mí, si muy apenas puedo con todos los líos que traigo, ahora tendré menos tiempo, aunque bueno no es que mantenerme ocupada me moleste, pero me molesta que tendré más presión porque de seguro serán muchísimas tareas, incluyendo los trabajos que han hecho.
También me faltan completar unas hojas acerca de un proyecto de inglés pero simplemente no tengo ganas de hacer nada, me siento mal y no tengo motivos. Aproveché que el clima está frío para faltar a clases pero creo que fue peor, me siento más presionada que cuando estoy allá, mi mamá a veces no logra entender todo lo que estoy guardando o callando para que ella no se entere de nada, con ella todo es risas, felicidad, bromas, con ella, pero cuando estoy sola todo se vuelve a la realidad, a como realmente soy, a como realmente me siento.
Espero poder dejar de sentirme así alguna vez, oh...Y tengo que ir empezando a buscar un trabajo, ¿en dónde? no lo sé, pero no me gusta ver a mi mamá tan apurada a causa de que nos falta dinero o cosas monetarias, así que mejor me pongo a hacer mi tarea y después veré que tal algunos trabajos en un mercado que está cerca de mi casa.

domingo, 10 de noviembre de 2013

''No se lo digas a nadie''

Creo que siempre he sido de ese tipo de chicas que se guardan todo para sí mismas por miedo a ser juzgadas, criticadas, o algo así, nunca me ha gustado herir los sentimientos de los demás, preferiría mil veces herir los míos, siempre será así.
Muchas veces he tenido demasiadas ganas de gritar, llorar, patalear, romper todo, pero no lo hago, por miedo.
¿Miedo a qué? No lo sé, siempre crecí con miedos, con inseguridades, siendo juzgada así que simplemente eso se vuelve parte de ti, parte de tu vida y aprendes a vivir con ello, fingiendo ser feliz y contenta, a veces finges tanto que por algunos momentos piensas que estás realmente feliz y de sorpresa la realidad te golpea de la nada.
No puedo contárselo a nadie, pero tampoco puedo guardarlo por tanto tiempo, necesito desahogarme y aunque nadie me lea, o me note, sabré que eso no se quedará guardado en mi cúpula de sentimientos.